septiembre 18, 2010

Argentina, anuncian el regreso del credito Hipotecario.

Mencionan al 2011, como el año de las líneas hipotecarias.

Los anuncios en los matutinos se  reiteran…

Lo que no sabemos – con certeza – es, si el manifiesto que publican los diarios nacionales -con cierta continuidad -es solo una simple expresión ante un reclamo sostenido de la población o si, será una realidad en el corto plazo. Si el anuncio se refiere solo a una impronta política, no observaremos mayores cambios que en los créditos existentes. El sistema financiero ha sido inexorablemente dañado en la credibilidad de la población.

Por caso el Cronista Comercial publica el 18/09/2010:


“2011, el año de las líneas hipotecarias.

La falta de créditos hipotecarios para la clase media será una de las grandes improntas que recordará el paso de la economía kirchnerista, desde 2003 hasta hoy. El enorme obstáculo que se sintió en estos años para el acceso a la vivienda fue, según los especialistas del sector, la distancia cada vez más amplia que se mantuvo entre los salarios en pesos -“carcomidos” año a año por una inflación de dos dígitos- y los precios en dólares de los inmuebles, en ascenso constante por las sucesivas devaluaciones.

Esa brecha quedó reflejada en más de un estudio: se dijo que, para comprar al contado una vivienda, hacían falta 84 sueldos medios de argentinos; cuando, en el ´99, solamente hacían falta 20.

Con todo, hacia 2011 los analistas ya avizoran algunos cambios en las condiciones de la macro, que deberían alcanzar para ilusionar (por lo menos un poco) a los salarios medios. Si el dólar se mantiene “planchado” hasta las elecciones del año próximo, como estiman las consultoras privadas, podría esperarse una desaceleración en el ritmo de los precios inmobiliarios.

Y si junto a eso se nota, por tratarse de un año electoral, un esfuerzo oficial por mejorar los salarios en pesos de los argentinos (en términos nominales, vía paritarias; y en términos reales, vía reducción de inflación por dólar fijo), lo más probable es que en 2011 se acorte esa brecha de los años K, y que la macro pueda acomodar las cosas para mejorar la oferta de las líneas hipotecarias.

Otros factores que podrían dar lugar a esa ilusión: la tentación K de fondear o subsidiar nuevos créditos, altamente atractivos para el electorado de la clase media, como son los hipotecarios; y una menor aversión al riesgo que dé margen para bajar las tasas, y ayude a los bancos en ese esfuerzo.” (sic)

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Como profesionales activos en el rubro, sabemos que la confianza perdida en el sistema será muy difícil de remontar si no se cambian las condiciones microeconómicas. El ciudadano común basa su experiencia en la memoria del día a día. La complejidad macroeconómica, es ajena a sus expectativas.

Y, …también sabemos que el mercado inmobiliario necesita del apoyo financiero, para sostener en el tiempo a la demanda de vivienda, que es real. Falencia que se agudizó en los últimos años y que derivó recursos de la población, al consumo improductivo. Ningún sistema financiero puede mantenerse activo si no goza de la plena confianza del consumidor; quien -ante la falta de un financiamiento racional y posible -resuelve sus necesidades básicas de vivienda única con recursos propios y/o familiares. Revertir la desconfianza es un proceso de larga data.

Y la otra complejidad que afecta al sistema, es el descrédito que a nivel mundial provocaron las sub-prime.

Particularmente en nuestro país, el punto de inflexión no estuvo en la burbuja, ni en las hipotecas, si en la pesificación asimétrica y en las desmedidas tasas que se aplicaron y se aplican – aún hoy- en cualquier crédito. Todo esto, requiere una estabilidad económica predecible.

También la falta de protección jurídica al inversor, generó las dificultades que afectaron y siguen afectando al sistema hipotecario como opción para la compra de viviendas.

Singularmente, la población mantiene un ahorro en sus capacidades, pero también sufre privaciones y decepciones (diríamos irreversibles) en el caso de la población joven que inicia su vida productiva y que no es considerada por el sistema legal, ni habitacional, ni económico. Si bien el sistema educativo tiene falencias, Argentina, ofrece y pone al alcance de todos, la posibilidad de alcanzar niveles útiles para la vida y aquellos dependen -entonces- de la capacidad del individuo en su desarrollo, y que solo podrá efectifizarse si el sistema financiero lo acompaña.

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