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el disyuntor diferencial?
Sus obligaciones como
propietario de un
edificio urbano
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Esta es una pregunta que seguramente se harán, entre otros, aquellos que tengan interés en comprar tierras patagonicas y quienes quieran vender su establecimiento. Como con el resto de
la actividad económica, los valores deberán ajustarse a la nueva realidad, vale decir, encontrar
un precio entre el de venta antes de la devaluación y después de la misma. Es probable que se pretenda hacer un simple cálculo para ubicar el precio de venta en función del valor del dolar.
No obstante la intención de encontrar un precio actualizado para los campos patagonicos,
el verdadero valor no será alcanzado mientras no este fijado en función de la renta fundiaria.
Esta puede variar, por ejemplo, a raíz del actual precio de la lana y así la rentabilidad y mediante el cálculo de la capitalización de la renta, la determinación del valor de la hectárea.
Los campos laneros son los que mejor pueden ajustar su precio de venta en función del precio
que el producto alcance en el mercado internacional. En los últimos días este ha variado beneficiando a los vendedores. Localmente se ha ajustado su precio en pesos según el valor
del dolar.
En estos casos el valor de la hectárea podría fluctuar según lo haga el precio de la lana y por lo tanto la rentabilidad de la operación. Claro está que si esta flotación del valor de la lana es acompañada por variaciones en los costos de producción por aumento de precio de los insumos, el precio final de la hectárea de campo posiblemente y en moneda constante no debería sufrir variaciones.
Para el resto de los campos la situación no debería variar en aumento de precio sino por el contrario,
aún en valores de moneda constante, deberían mantenerse o sufrir una caida en comparación a los existentres antes de la devaluación. La falta de una demanda significativa sobre este tipo de propiedades es determinante del nivel de precios. La actual situación de convulsión económica y social actúa en detrimento del interés de aquellos que quieren invertír dinero en nuestra región.
Los campos de cordillera están entre los más buscados por compradores del exterior.
Sus atractivos naturales junto a la baja tasa de población son la causa de tal interés.
No obstante no será posible lograr un activo nivel de operaciones mientras perduren las condiciones de inestabilidad económica y social.
Es de esperar que un nuevo nivel del precio de la lana y una política gubernamental que favorezca la reconversión revierta la crítica situación económica de los productores y coloque
a la actividad en un nivel de factibilidad tal que favorezca el desarrollo de la misma retrotrayendola al nivel que supo tener años atrás.
De todos modos y considerado en su conjunto, el campo patagonico necesita del concurso de aquellos que amen la actividad rural y tengan la oportunidad de dedicar su esfuerzo a mejorar la producción pecuaria. Esto no será posible hasta que el valor de los campos no esté determinado por su capacidad de producir riqueza. Mientras los mismos estén influenciados por caprichos de interesados extra sector, la actividad productiva irá perdiendo fuerza al limitarse la posibilidad de compra de campos y expandir la superficie en explotación por quienes viven de la actividad agropecuaria.
El aumento de la superficie bajo pastoreo es la más rápida herramienta para mejorar la rentabilidad de un establecimiento. De esta manera los productores pueden aumentar sus beneficios manteniendo una buena relación entre cantidad de animales y superficie en pastoreo.
Es por esto que el valor de los campos y su relación con la capacidad productiva tiene directa influencia en el estado de los pastizales y así en el recurso que históricamente justifíca el principal poblamiento patagonico, el de los productores rurales y el rosario de poblaciones que se desarrollaron a lo largo y a lo ancho de la región.
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